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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

16/02/2021

Carnaval Porteño, Tensiones y Prohibiciones

El carnaval de Buenos Aires es y ha sido un espacio de resistencia desde la alegría, la picardía y la crítica, la música y el baile. Diego Robacio realiza un recorrido por la historia de esta fiesta popular, a veces reivindicada y muchas otras prohibida, un espacio de expresión donde los  sectores populares y lxs excluidxs tienen un protagonismo indiscutido.

Frente Murguero en Plaza de Mayo. 24 de marzo de 2018. Foto: Javier Decurguez. 

 

Aviso para lector@s: Acompañan esta nota audios con testimonios, recitados y canciones que la completan; sin escucharlos pierde sentido.

 

Carnaval 

El carnaval de Buenos Aires es una fiesta popular que no es ni cívica, como los aniversarios de héroes o gestas patrias, ni religiosa, como las vinculadas a distintas creencias. Si bien su fecha en el almanaque está ligada al calendario católico, por ser los días anteriores al período penitencial de la cuaresma, su contenido “pecaminoso” es opuesto a los preceptos religiosos. Festejo callejero, picardía y crítica,  música y baile, juegos de agua (o ahora de espuma), son sus consignas constituyentes. Una dosis de descontrol también es parte de su ADN.

Cuando se analiza el carnaval hay quienes lo juzgan como una válvula de escape social de cuatro días o un mes, que garantiza que el resto del año todo siga igual de mal sin que nadie proteste. Que tras la igualdad y fraternidad que se vive en la fiesta, cada uno retorna a su lugar y a las diferencias materiales, que ponen a unos por debajo de los otros (bien lo describe la canción La fiesta de San Juan de Joan Manuel Serrat)

Sin negar del todo ese rasgo, invito a pensar ese momento distinto del año como un ejemplo de que las cosas pueden ser de otra manera, como un espacio de resistencia desde la alegría, desde el juntarse y asociarse, desde los cuerpos bailando y jugando, desde cantar letras que tienen la mirada de los de abajo. Como dice Arturo Jauretche “El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza”. 

 

VM · Audio 2- Reflexiones De David Viñas- Pelicula Mocosso Y Chiflados
David Viñas, extraído de la película Mocosos y chiflados 


Vale también rescatar el carnaval como espacio de expresión para sectores excluidos, como era la población afro y afrodescendiente en el tiempo de la colonia y las décadas posteriores a la independencia, que solamente tenía permiso para manifestar su cultura en fechas especiales. Esa  población representaba entre un 30 y un 40 % de los habitantes de Buenos Aires, hasta que la llegada de millones de inmigrantes sobre el final del siglo XIX cambió por completo la demografía de la ciudad. Mucho más acá, los carnavales, murgas y comparsas fueron un espacio donde los travestis podían participar y lucirse cuando les estaban vedados otros ámbitos. También son hoy el espacio de expresión artística del que más participan como protagonistas los sectores populares. La murga y el carnaval son espacios donde hay lugar para todos, donde la diversidad está presente, donde cualquiera puede encontrar un rol para jugar. 

 

VM · Murga "Suerte loca" Recitado de los murgueros tenemos memoria
Travesti, de Luis Alberto Asurey por La Flor y Nata murga en banda

 

 

Frente Murguero. Marcha 24 de marzo de 2018.  Foto: Javier Decurguez. 

 

Tensiones y Prohibiciones

Las prohibiciones al carnaval porteño vienen de muy lejos, todavía no éramos ni virreinato cuando en 1771 el gobernador de Buenos Aires Juan José de Vértiz ordenaba “se prohíban los bailes indecentes que al toque del tambor acostumbran los negros” y simultáneamente auspiciaba los bailes de carnaval de salón. Por su lado, los obispos y sacerdotes lanzaban amenazas de excomunión a quienes se atrevieran a participar de los festejos.

Rivadavia, primer presidente, prohibió las celebraciones, no sólo por los toques y bailes sino por los furibundos juegos de agua, que baldes y huevos de avestruz mediante, se ponían bravos.

Durante el gobierno de Rosas (1829-1852) retornaron las celebraciones con activa participación de las sociedades afro (Naciones), desfiles de comparsas y candombes en los “huecos” de la ciudad a los que el gobernador asistía con su familia. Pero en 1844 prohíbe los festejos bajo argumentos similares a los que podemos escuchar actualmente en las voces de los enemigos del carnaval:  que son una pérdida de tiempo en diversiones perjudiciales, que se ensucian lugares públicos, que se generan gastos innecesarios, que se pierden días de trabajo…. No muy distinto de los que podemos leer en una nota del diario La Nación o Clarín del mes de febrero.

Hay un contrapunto entre los modos de festejos mejor vistos y los que son dignos de condena. Las autoridades, la prensa y la gente “culta y de bien”, a lo largo de nuestra historia tiene una mirada disvaliosa sobre lo popular: menosprecia las comparsas afro frente a las de los niños bien que se pintaban las caras de negro; los carros decorados de las familias de los conventillos frente a las carrozas lujosas de los petiteros; los bailes de barrio frente a los salones de prestigio, y desaprueba la fiesta y los juegos, si son callejeros. 

Hoy mismo en esta ciudad que para muchos debe ser sólo un espacio de tránsito, de ir en auto o colectivo de un lugar privado a otro lugar privado, se sigue disputando la calle entre quienes la proponen como espacio público para la fiesta comunitaria y quienes ven la celebración como un mero corte de tráfico.

No es casual que la descalificación que en el pasado recae sobre las comparsas afro, sus toques considerados ruidosos y sus bailes calificados de lascivos o endemoniados; hoy se sigue arrastrando sobre expresiones populares como la murga. Es llamativo que este fenómeno se dé también en sectores “progres” que tienen alta estima por los festejos carnavaleros de otros lugares pero observan con recelo los que protagoniza el pueblo de su propia ciudad.

En las décadas de 1940 y 1950, con la irrupción del peronismo, se rompe en parte esa lógica y los corso barriales, los bailes en los clubes y las murgas porteñas se vuelven protagonistas estelares del carnaval porteño. El trasfondo es la transformación de la ciudad: los hijos de los inmigrantes y los nuevos habitantes llegados del interior forjan una identidad ligada al barrio, con su equipo de fútbol, su teatro, su cine, su centro de comerciantes, con su murga. Con el ascenso tanto de la clase trabajadora como de la clase media, sus expresiones culturales toman centralidad y valor: las orquestas de tango, el cine nacional y las murgas en el ámbito del carnaval.

Como ya había ocurrido tras la batalla de Caseros cuando los unitarios mostraron encono contra las comparsas afro; la dictadura de 1955 y las que le siguieron, en su combate contra el peronismo, al que no se podía siquiera nombrar, miró con desaprobación a expresiones populares como la murga y estuvo atenta a censurarlas por sus simpatías políticas con el justicialismo. 

 

VM · Audio 4- Travesti, De Luis Alberto Asurey, La Flor Y Nata Murga En Banda
Homenaje a Evita del disco Carnaval Porteño de Mozzi y el murgón

 

VM · Audio 6- Homenaje A La Huelga Del Frigorìfico De Mataderos
Homenaje a la toma del frigorífico Lisandro de La Torre, de Guigue Mancini, Los Viejos Murgueros junto a Los Quitapenas, del disco Con el corazón en Juego.


Desde mediados de 1990 hasta unos años después de la crisis de diciembre de 2001 se vivió un momento de simpatía generalizada hacia las murgas y corsos. En un contexto de políticas económicas neoliberales que perjudicaron gravemente a los trabajadores y de una globalización cultural avasallante, la murga volvió a ser valorada como un espacio de expresión, de refugio y de resistencia desde la alegría. Con el transcurso del tiempo, una parte de la sociedad porteña cambió esa visión positiva sobre las murgas y el carnaval porteño, por otra más negativa que los ve como una molestia. Esta mirada desaprobatoria es fogoneada cada  febrero por los grandes grupos de medios de comunicación y cuenta con la complicidad de un gobierno local que por una parte brinda apoyo económico y por la otra trata de sacarlo de las calles y mantenerlo oculto.

 

 

 

 

Frente Murguero. Marcha 24 de marzo de 2017. Foto: Frente Murguero

 

La dictadura de 1976

 

VM · Audio 7- Canciòn De Crìtica Los Chiflados De Liniers
Canción de Crítica de Los Chiflados de Liniers extraída de la película Mocosos y Chiflados

 

VM · Audio 8- Compañeros, AgruPasiòn Murguera Los Verdes De Montserrat

Compañeros, Agrupación murguera Los Verdes de Montserrat

 

 

VM · Audio 9- Murgas Del Sur Por Pasion Quemera De Parque Patricios
Murgas del Sur por Pasión Quemera de Parque Patricios

 

 

 

VM · Estela de Carloto(recitado)/murga Garufa de constitucion

Las letras de tu nombre, Murga Garufa de Constitución con recitado de Estela de Carloto, del disco Hasta la última gota de carnaval

 


La dictadura surgida del sangriento golpe del 55, intentó eliminar toda manifestación del peronismo, prohibiendo hasta nombrarlo y atacando sus organizaciones pero también sus expresiones culturales. Los murgueros que actuaron durante dictaduras que se sucedieron entre 1955 y 1973 (con breves períodos de gobiernos civiles y el peronismo proscripto) cuentan de la censura que sentían. 

Como una prolongación de aquellos años nefastos, apenas tres meses después del golpe cívico- militar de 1976, la dictadura eliminó por decreto los feriados de carnaval y eso significó un fuerte golpe para los festejos en la ciudad de Buenos Aires. 

La fiesta de Momo no venía pasando por su mejor momento y la medida contribuyó a la disminución de los corsos y de la cantidad de murgas; a relegarlos en la memoria y el imaginario. La resiliencia carnavalera se encarnó en las murgas que en circunstancias adversas no dejaron de ensayar y de salir, aunque tuvieran que desfilar sin poder cantar, viajar al conurbano para poder actuar y sacar del corso a escondidas a sus cantores de crítica para que no los llevaran detenidos. La resistencia también se ejerció en los barrios que se esforzaron por mantener sus corsos callejeros o dentro de sus clubes locales (en La Boca por ejemplo, que en esa época se caracterizaba no por sus murgas, sino por sus agrupaciones humorísticas).

 

 

VM · Murguero Porteño
Testimonio del cantor de críticas Mingo Romano para el Museo Vivo del Carnaval metropolitano

 

Murgas x la identidad, marcha 24 de marzo de 2019

 


El clima social opresivo y violento de la dictadura fue crucial para el apagón de los corsos y las murgas: estado de sitio y toques de queda; prohibición del derecho de reunión; detenciones arbitrarias por averiguación de antecedentes; desarticulación de las redes sociales comunitarias; fomento de la denuncia de los vecinos; prédica del quedarse en casa y ser indiferente a la suerte de los otros; exilio, secuestro y asesinato de militantes culturales, sociales, sindicales y políticos. En los corsos se jugaba con martillos de plástico: la principal diversión de la noche era pegarse unos a otros. 

Este  ambiente de represión no solamente afectó a los corsos, languidecieron hasta desaparecer los bailes de carnaval que antes eran multitudinarios, se aquietaron los juegos de agua y se perdieron por el camino los disfraces que tanto alegraban a l@s niñ@s

El hostigamiento a las murgas se dió principalmente mediante la policía y las normativas municipales: prohibición de usar disfraces religiosos, militares y que ridiculicen a funcionarios públicos; obligación de anotar la murga en la comisaría, entregar la lista de integrantes y  presentar la letra de las canciones; interrupción de ensayos y secuestro de instrumentos; censura a las letras críticas y sobre sus cantores. Sobre esto último vale decir también que algunas murgas por autocensura o preferencia dejaron de incluir en sus canciones de crítica referencias a la actualidad sociopolítica centrándose exclusivamente en la picaresca.

Murgueros fueron secuestrados durante la dictadura pero no por su quehacer carnavalero sino por sus actividades sociales y políticas. La murga “Los descamisados de Liniers”, una experiencia de murga militante peronista, aún ya disuelta sufrió la desaparición de varios de sus integrantes. 

 

VM · Audio 12
Jorge Gallegos, integrante de la murga Los Descamisados de Liniers  y de Los Mocosos de Liniers


Es importante tener en cuenta que la eliminación de los días de carnaval se dió junto con la supresión de otros feriados que eran religiosos. Más allá de la antipatía por la fiesta, el deseo de evitar la reunión de personas y la molestia por las críticas, la dictadura cívico-militar no tuvo ni al carnaval ni a las murgas como un objetivo importante. La anulación de los feriados buscaba que se trabaje más días al año por el mismo sueldo y debe leerse como parte de un programa que tuvo como meta bajar los salarios y disminuir los derechos laborales de los trabajadores en beneficio de los empresarios. Este plan incluyó la eliminación de las paritarias para negociar las remuneraciones, la supresión de los convenios colectivos que garantizaban mejores condiciones de trabajo, la designación de militares como interventores de los sindicatos, y lo más grave: la detención, secuestro, desaparición y asesinato de numerosos delegados gremiales. 

Para terminar es importante mencionar que con la expansión de las murgas que se vive desde mediados de la década del 90, muchas murgas y murguer@s tienen a la memoria y a los derechos humanos como bandera. Esto se refleja en los apliques con el pañuelo de las madres que lucen en sus levitas; en las letras de sus canciones y recitados; en la creación de agrupamientos como el Frente Murguero y Murgas por la Identidad; la participación en las marchas del 24 de marzo, en el ciclo de teatro x la Identidad, en los viajes a Jujuy para los aniversarios del Apagón de Ledesma (Jujuy), y en otras actividades donde murgas y murgueros dicen “presente” acompañando las luchas sociales.

 

Fuentes: Videos del Museo Vivo del Carnaval Metropolitano https://www.youtube.com/channel/UCTiE6Y63HHD1XWelx36QH9w; Docu drama para televisión  “Mocosos y Chiflados”, Eduardo Mignona, 1986  https://www.youtube.com/watch?v=qVcKdrdHCHo, Libro “Fiesta en la calle. Carnaval, murgas e identidad en el folclore de Buenos Aires” Alicia Martìn;  Revista “El Corsito” dirigida por Coco Romero http://www.rojas.uba.ar/contenidos/revistas/index_revistas.php#corsito; Libro“Historia del Carnaval Porteño”, Enrique Puccia; testimonios orales de murgueros; vivencias personales.

 

Murguerxs x la diversidad. Marcha del orgullo, noviembre 2019. Foto: @sofiagiacomaso

 

 

 

Redacción Diego Robacio (Gambeteando El Empedrado de Barracas) con la colaboración imprescindible  (por orden alfabético) de  Jorge Gallegos (Los Mocosos de Liniers), José Luis Tur (Los Chiflados de Liniers, Los Mocosos de Liniers, Atrevidos por Costumbre de Palermo), Martín Di Napoli (Festejantes por la Patria), Museo Vivo el Carnaval Metropolitano (AmorinaMartìnez-Mariano Belvedere-Santiago Potter Reich), Santiago Díaz “Pigui”  (Atrevidos por Costumbre de Palermo).  

Agradecimiento por sus glosas y canciones  a las murgas (por orden alfabético) Garufa de Constitución, La Flor y Nata murga en Banda, Los Chiflados de Liniers, Los Quitapenas junto a Los viejos murgueros, Los Verdes de Montserrat, Pasión Quemera de Parque Patricios, Suerte Loca.

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