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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

23/06/2021

A 10 años del fallecimiento de Jorge Semprún

La escritura o la vida: memorias de Jorge Semprún, preso 44.904, Rotspanier y ciudadano europeo

A partir de uno de sus textos, La escritura o la vida (1995), este artículo propone un recorrido por la intensa trayectoria vital de Jorge Semprún, escritor, intelectual y político español cuya biografía permite recorrer varios de los sucesos y procesos que marcaron la historia del siglo XX.

Puede definirse a Jorge Semprún como un escritor, intelectual y político español cuya biografía permite recorrer varios de los sucesos y procesos que marcaron la historia del siglo XX. A su vez, el autor recrea en algunos de sus libros muchos de esos episodios de los que fue protagonista, entreverados con numerosas reflexiones en torno al acto de recordar y al problema de la memoria. Este artículo propone revisitar su intensa trayectoria vital a partir de uno de sus textos, La escritura o la vida, publicado en 1995, en la que Semprún narra su detención en el campo de Buchenwald y el posterior proceso de elaboración, rememoración y finalmente de escritura de esa terrible experiencia.

El siglo XX como siglo de los totalitarismos y la emergencia de la víctima como protagonista: el contexto de publicación de La escritura o la vida

El cambio de siglo vino acompañado de una relectura de la historia del siglo XX en la que la víctima asumirá un rol preponderante. Es interesante la explicación  que de ello realiza Enzo Traverso, quien afirma que la clausura, o más bien el fracaso  de la experiencia de los socialismos reales produjo una reinterpretación del siglo XX en tanto siglo de los totalitarismos. La memoria de las víctimas ocupará el primer lugar, se  rechazará el recuerdo de los combatientes (fascistas y antifascistas). Ideologías y utopías serán interpretadas como fanatismos y se ponderará una moral apolítica cargada de virtudes éticas, supuestamente ausentes en la moral del combatiente. Esta mirada oculta la densidad de la historia del período ya que no da cuenta de que durante buena parte del siglo, el antifascismo constituyó un punto de referencia, una utopía y un proyecto político que guió el accionar de miles de almas en pos de la construcción de otro orden social. Para Traverso, la experiencia de la resistencia antifascista debe ser recuperada como un elemento esencial y constitutivo de las actuales democracias europeas:

No se trata de poner en duda las virtudes del humanitarismo sino simplemente impedir que nuestra sensibilidad pos totalitaria nos lleve a transformar una categoría ético- política en una categoría histórica, pensando que la condena moral de la violencia puede reemplazar su análisis e interpretación [1].

El derrotero de Jorge Semprún lo convierte en un claro exponente del siglo XX: nace en Madrid en 1923, morirá en Paris en 2011. A los 14 años, al comenzar la guerra civil, debe abandonar España, ya que tanto su padre, José María Semprún Gurrea, como su cuñado, Miguel Maura, son parte del gobierno republicano. Tras un breve periplo por Suiza y Países Bajos, la familia se instala en Francia. La derrota de los republicanos consolida su condición de exiliados; sumado a ello, con el inicio de la segunda guerra mundial, la ayuda recibida hasta entonces se verá menguada y la situación económica de la familia será más crítica. Jorge Semprún es enviado a París, donde cursa el bachillerato entre 1939 y 1941. Allí lo encontrará la ocupación alemana de Francia. En 1942, Semprún solicita, a través del Partido Comunista Francés (PCF), un puesto en la resistencia armada y se une al grupo Jean Marie Action. El 7 de septiembre de 1943 es detenido por la Gestapo, trasladado primero a la cárcel de Auxerre y, luego de algunos meses, en enero de 1944, es llevado a Buchenwald.

Jorge Semprun

En el campo, Semprún se suma a la organización de resistencia clandestina, liderada por los comunistas. Esta participación le permitirá atravesar su estancia en el dispositivo concentracionario en una situación menos acuciante que la de otros prisioneros. El autor cuenta que en Buchenwald fue donde recuperó sus raíces españolas: tal como su identificación lo señalaba, él era un Rotspanier (rojo español). Allí se forjaría entonces su compromiso posterior con la resistencia antifranquista.

El 11 de abril de 1945 se produjo la liberación del campo. Los deportados son enviados a sus países de origen, con excepción de los españoles. Semprún vuelve a Paris el 27 de abril de ese año, y contará más adelante en algunas de sus obras que esa noche hablaría de su experiencia en el campo para no volver a hacerlo hasta muchos años después.

Tras un breve acercamiento al PCF, comienza a militar en el PC español, que por aquel entonces sostenía la estrategia de la acción armada guerrillera en España, estrategia que pronto el partido abandonaría por otra que permitiera ganar a las masas obreras a sus filas, incluir a la incipiente juventud intelectual resistente y conformar un Frente nacional antifranquista. Allí es donde Semprún tendrá un papel importante: a partir de 1953, se convierte en instructor del partido y comienza a realizar viajes a su país de origen con el fin de contactarse con intelectuales nucleados en distintas universidades para comprometerlos con la política cultural del PCE. En 1954 integra el Comité Central y en 1956, es parte también del Ejecutivo. Viajará a España bajo diferentes alias, entre ellos, Federico Sánchez, hasta 1962. En 1964 fue expulsado del PC por diferencias con los lineamientos del partido.

A partir de entonces, Semprún se volcará a su obra literaria. En 1963 publicaría El largo viaje, texto que, según él mismo cuenta, comenzó a escribir estando aún clandestino en España. Más tarde vendrían otros títulos, todos fuertemente influidos por su trayectoria vital, algunos referidos a su experiencia como deportado en Buchenwald, otros a sus funciones como militante del PC. Entre 1988 y 1991, fue nombrado Ministro de Cultura en el Gobierno socialista de Felipe González.

Sería imposible explicar la trayectoria vital del autor sin situarnos en el contexto político e ideológico del siglo XX. Todas sus acciones están, durante buena parte de su vida, afectadas o determinadas por compromisos políticos: primero, el de su padre, que lo lleva al exilio; luego el propio, como integrante de la resistencia antinazi y como agente del PCE.

Buchenwald, el campo de concentración más grande que existió durante la Alemania Nazi en la localidad de Ettersberg cerca de Weimar durante los años 1937 y 1945. Cincuenta y seis mil personas perdieron allí la vida bajo trabajo forzado: comunistas, socialdemócratas, prisioneros de guerra, judíos y otras minorías étnicas, ocuparon sus más de 40 hectáreas.

Tal como afirma Traverso, el advenimiento de la víctima y su ensalzamiento ético debe situarse en el contexto de un cambio de centuria donde el siglo XX es releído como la historia errática de las democracias europeas que, habiendo sorteado los obstáculos interpuestos por los regímenes totalitarios, llegan triunfantes al fin del siglo. Es en ese escenario, signado por el “éxito” de la democracia y la reunificación europeas, tras la debacle y caída del socialismo real y el fin de las utopías, que Semprún reconstruye su estadía en Buchenwald, relatándola en La escritura o la vida. El texto es publicado en 1995 y allí Semprún vuelve a narrar su experiencia del campo, evaluándola en tanto actor de ese fin de siglo; criticando los totalitarismos, igualándolos, sin poder entonces explicar o dar cuenta de los motores que impulsaron a los hombres de su siglo (y a sí mismo) a llevar a cabo buena parte de sus actos. Plantea al lector múltiples dilemas propios de la época contemporánea: preguntas en torno a la potencialidad humana para crear maquinarias capaces de deshumanizar; sobre los modos de transmitir la experiencia del horror y sobre el arte como medio para representar/reflexionar acerca de la misma; cuestionamientos respecto de las maneras de recordar y las luchas en torno a la construcción de la memoria, entre muchos otros.

En 1995, el mismo año de la publicación de La escritura o la vida, Semprún participó del acto conmemorativo del 50 aniversario de la liberación de Buchenwald, organizado por el recientemente reunificado Estado alemán: tras ser liberado de las autoridades nazis en abril de 1945,  el campo quedará bajo control soviético, convirtiéndose en el Campo Especial N°2. Tras algunos años, partes de éste serían destruidas y otras abandonadas. En 1958 se crearía allí un memorial para rendir culto a los héroes de la resistencia comunista, vencedores por sobre el horror fascista. En 1991, tras la caída de la República Democrática de Alemania, el Ministerio de Ciencias de Turingia encargará a una comisión de historiadores y otros profesionales la reformulación y reorganización del sitio de memoria: el énfasis se pondrá sobre lo que fuera el campo de concentración nazi, pero, aún subordinado a éste, se conmemorará el Campo Especial N° 2, y se organizarán exposiciones y visitas guiadas.

En su discurso, Semprún, afirmó que los objetivos de entonces eran, por un lado, promover la reflexión crítica sobre el pasado, dejando a un lado los papeles de víctima y de héroe; por otro, transmitir a las nuevas generaciones la historia de la derrota del nazismo con el fin de que, recogiendo la experiencia del pasado, pudiesen estar atentos y luchar contra “…los ‘fundamentalismos’ de cualquier tipo…”[2] . Hizo referencia luego a su propia experiencia y a su rol en el campo como militante político y, si bien reconoció la necesidad de la resistencia antifascista como “moralmente legítima y políticamente positiva”, enseguida señaló que debía ser analizada de modo crítico. Evocando un discurso que él mismo había pronunciado cuando le entregaran el Premio de la Paz, afirmó:

Alemania es, desde la reunificación “el único  pueblo de Europa que puede y debe arreglárselas con las dos experiencias totalitarias del siglo XX: con el nazismo y con el estalinismo (…) Buchenwald, o mejor dicho, el binomio Weimar- Buchenwald, es el lugar histórico que mejor simboliza esta doble tarea: la del trabajo del duelo, para dominar de manera crítica el pasado, la de elaborar los principios de un futuro europeo para que se puedan evitar los errores del pasado”. [3]

La construcción de la memoria, el testigo y el testimonio

El problema de la memoria y sus modos de funcionamiento ha generado gran cantidad de estudios y debates. Maurice Halbwachs, uno de los primeros exponentes de esa discusión, realizó un profundo análisis sobre la dimensión colectiva de la memoria, afirmando que:

Para obtener un recuerdo, no basta con reconstruir pieza a pieza la imagen de un hecho pasado. Esta reconstrucción debe realizarse a partir de datos o nociones comunes que se encuentran en nuestra mente al igual que en la de los demás (…) lo cual sólo es posible si han formado parte y siguen formando parte de una misma sociedad. [4]

¿Qué ocurre entonces cuando se trata de transmitir la vivencia de la experiencia del horror? ¿Cómo contar, ya que no es posible apelar a escenas que están ausentes en el imaginario colectivo?

Puerta de ingreso al campo Buchenwald donde había una siniestra inscripción que decía “A cada uno, lo que se merece”. Durante sus siete años de funcionamiento albergó a unas 250.000 personas, de las que murieron alrededor de 56.000.

De la lectura de La escritura o la vida es posible establecer algunas semejanzas entre el relato de Semprún y los de otros sobrevivientes, como la necesidad de guardar silencio o de testimoniar, el temor a no ser escuchado, el compromiso de contar la experiencia del campo para con aquellos que perdieron la vida allí y el modo de transmitirla a las futuras generaciones.

A su vez, ciertas características en la obra de Semprún configuran una marca propia: frente al problema de la veracidad del testimonio, el autor afirma en numerosas ocasiones que la única manera de contar lo ocurrido en un campo es a partir de la ficción, por ser el único modo de que esa experiencia resulte verosímil para quienes no la han atravesado.  Semprún establece así un juego con el lector en el que realidad y ficción, verdad y verosimilitud están permanentemente puestas en duda.

Al mismo tiempo, hay aspectos de su biografía que lo convierten en un caso particular dentro del grupo de los sobrevivientes: Semprún estará cautivo en Buchenwald, campo de trabajo (y no de exterminio); es un preso político, será capturado mientras realizaba acciones como integrante la Resistencia; al interior del campo y gracias a su pertenencia al Partido Comunista, tendrá un trabajo y un rol privilegiados que lo diferenciarán de otros cautivos. Finalmente, al salir del campo, pasará varios años como agente del PC.

Prisioneros de Buchenwald

Afirma que durante los veinte años que siguieron a su liberación del campo, no podrá escribir sus “memorias”: cuenta que elegirá vivir y olvidar, porque escribir hubiera equivalido a volver a vivenciar la muerte. Narrará su experiencia del campo una vez que haya sido expulsado del Partido; pero el modo en que relate esa experiencia estará teñido inevitablemente de las evaluaciones del autor sobre los principales acontecimientos del siglo XX a la luz de consideraciones e interrogantes propios del final de la centuria.

Por lo anterior y retomando el inicio de este artículo, la lectura de La escritura o la vida invita a revisitar la trayectoria vital de un personaje prototípico del siglo XX y reflexionar acerca de las diversas maneras en que la memoria reconstruye hechos pasados siempre a la luz de la experiencia del presente.

Valeria Moris

Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti / Centro de Estudios de Memoria e Historia del Tiempo Presente-UNTREF

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Notas

[1] Enzo Traverso, A sangre y fuego. De la guerra civil europea, 1914-1945, Buenos Aires, Prometeo, 2009, p.17.

[2] Semprún, Jorge. “Weimar- Buchenwald”. En: Pensar en Europa. Barcelona, Tusquets editores, 2006, p. 160.

[3] Semprún, Jorge. Op. cit. p. 168.

[4] Halbwachs, Maurice. La memoria colectiva. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004, p. 34.

Bibliografía:
Halbwachs, Maurice. La memoria colectiva. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004. 

Semprún, Jorge. La escritura o la vida. Buenos Aires, Tusquets Editores, 2011.

Semprún, Jorge. "Weimar- Buchenwald”. En: Pensar en Europa. Barcelona, Tusquets editores, 2006.

Traverso, Enzo. A sangre y fuego. De la guerra civil europea, 1914-1945. Buenos Aires, Prometeo, 2009. 

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