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Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

15/07/2021

Nuevo portal de lesa humanidad

Los juicios en un par de clics

El sitio web Juicios de Lesa Humanidad, un observatorio de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación sobre los debates orales por los crímenes de la dictadura, busca amplificar el acceso social al universo de los juicios en todo el país.

¿Cómo transmitirle a un público amplio las historias brutales que se narran en los juicios de lesa humanidad? ¿Cómo darle un mayor impulso a la difusión social de lo que está pasando en los tribunales orales de todo el país en los que se juzgan los crímenes del terrorismo de Estado? No son preguntas nuevas, porque los organismos de derechos humanos se las vienen haciendo desde hace años, pero sí vigentes, y aún más después de un año y medio de pandemia y pura virtualidad. Llevar los juicios más allá del “mundo lesa” es un desafío para el Estado desde hace ya un par de décadas, y es también la expectativa de los hacedores y hacedoras del sitio web Juicios de Lesa Humanidad, un portal lanzado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación que funciona como un observatorio de todos los juicios orales en curso y a la vez como un instrumento de divulgación de las causas y sus historias.

La base de datos del sitio reúne en un solo lugar toda la información disponible sobre los juicios en desarrollo −actualmente hay veinte abiertos en ocho jurisdicciones del país− que en general solía encontrarse dispersa. Sobre cada juicio se brindan datos como la localidad, el tribunal interviniente, los fiscales, la descripción de la causa, los imputados (también los excluidos del debate por salud o fallecimiento) y la cantidad de víctimas y testigos. A partir de un seguimiento cotidiano de las audiencias, esa información se actualiza todos los días.

La página cuenta además con un monitoreo de velocidad que exhibe las demoras que caracterizan a los juicios de lesa, a través de un gráfico que mide la duración de cada juicio desde su requerimiento de elevación hasta el veredicto, en base a datos del Ministerio Público Fiscal, y que permite comparar con el promedio general, que hoy es de cinco meses desde el requerimiento hasta la clausura y de dos años y cuatro meses desde el comienzo del debate hasta la sentencia. También se ofrece información de los últimos treinta días sobre la duración de las audiencias; por ejemplo, cuáles son los tribunales orales que les destinaron más y menos horas, un dato que explica en buena medida cuánto se tarda en llegar a los veredictos.

Del proyecto sitio web Juicios de Lesa Humanidad. Los juicios en su contexto. Ilustración: Federico Geller

Con la guía de los abogados y abogadas querellantes de la Secretaría de Derechos Humanos, que conocen el detalle de las causas y sus implicancias, el sitio tiene un foco fuerte en las nuevas agendas de los juicios, y contabiliza en cuántos de ellos se están tratando temas como las violencias sobre menores, los delitos sexuales, el personal civil de inteligencia, los delitos por motivación económica, las responsabilidad civil y los vuelos de la muerte. A eso se suma un cronograma semanal de las audiencias virtuales con sus respectivos enlaces para asistir a ellas.

Pero el trabajo de relevamiento y difusión no es sólo cuantitativo. En el esfuerzo de hacer narrables las historias tremendas que se escuchan en las audiencias, Juicios de Lesa Humanidad incluye una sección de “microrrelatos” audiovisuales inspirados en los testimonios brindados por sobrevivientes, familiares y testigos en los juicios orales (y, en algunos casos, en la instancia de instrucción) sobre episodios que conocieron o que sufrieron en carne propia. Son videos cortos, de unos pocos minutos, en los que una voz en off va llevando un guión, muchas veces en primera persona, que cuenta escenas muy puntuales y acotadas, siempre descriptivas del horror de la represión, mientras en pantalla se proyectan imágenes de la época intervenidas artísticamente.

“Lo que sucede en los juicios no es algo fácil de comunicar porque en general se rememoran hechos cruentos, difíciles de digerir −dice Nicolás Rapetti, director de Coordinación Estratégica de la Secretaría de Derechos Humanos y uno de los funcionarios que llevó adelante el proyecto−. Nuestra voluntad era amplificar la difusión y llegar a un público que no fuera necesariamente el que ya tiene algún vínculo con los juicios. Para eso están pensados los microrrelatos. El producto final cumplió con el objetivo, y eso fue gracias a que invitamos a sumarse a trabajadores y trabajadoras que venían de áreas muy diferentes pero tenían el mismo compromiso y sensibilidad frente a la temática. Los microrrelatos son el fruto del esfuerzo de un equipo multidisciplinario”.

Del microrrelato audiovisual Mi vecino, el espía. Destacamento 144. Ilustración: Gabriel Glaiman

Los videos contienen el trabajo de periodistas, historiadores y escritores que produjeron los textos en base a los testimonios y las reconstrucciones hechas en los juicios, así como el aporte ad honorem de ilustradores, ilustradoras y artistas plásticos que intervinieron visualmente documentos y fotos obtenidas en el Archivo Nacional de la Memoria e incluso de las propias familias y sobrevivientes. Las voces en off están a cargo de actores, actrices y estudiantes.

Las historias fueron seleccionadas según su potencia narrativa pero también con el criterio de dar espacio y difusión a causas que así lo necesitaban. El microrrelato del juicio “Laguna Paiva - Chartier”, por ejemplo, en el que se juzgan los secuestros y torturas de once militantes que en su mayoría eran oriundas de la localidad santafecina de Laguna Paiva, pertenecían al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y trabajaban en el Frigorífico Nelson, donde habían conformado una agrupación sindical. El microrrelato salió sobre el final de un juicio en el que el tribunal oral santafesino había tenido poquísima empatía con las familias, muchas de ellas provenientes de una zona pobre y alejada, que tuvieron que dar batalla para ser escuchadas.

O el del juicio “Chavanne”, que se publicó en Juicios de Lesa Humanidad incluso antes de que se supiera que comenzaría el debate oral. “Chavanne” es un proceso clave sobre delitos por motivación económica en el que se investigan el secuestro y el cautiverio ilegal en Campo de Mayo, en 1978, de 28 personas entre las que se contaban los dueños y principales funcionarios de los grupos económicos Chavanne e Industrias Siderúrgicas Grassi SA, que habían sido apuntados por la Comisión Nacional de Valores (CNV) como empresarios sospechosos de “subversión económica”. Uno de los imputados en el juicio es el ex presidente de la CNV, Juan Alfredo Etchebarne, quien antes había trabajado en el estudio de José Alfredo Martínez de Hoz.

Del microrrelato audiovisual Los patitos. Ilustración: Guadalupe Marín Burgin

En ese microrrelato se evoca un breve diálogo entre René Grassi, entonces presidente del Banco de Hurlingam (que había sido adquirido a David Graiver), y Martínez de Hoz. El ministro de Economía de Jorge Rafael Videla le dijo que quería comprar el banco. Temeroso, Grassi le respondió que no estaba en venta. “Vos no sabés lo que estás haciendo −lo amenazó entonces Martínez de Hoz−. Hasta que no te vea arrastrarte por el piso no te voy a dejar en paz”. Un mes después, Grassi fue secuestrado, tal como se narra en microrrelato.

El proyecto audiovisual también sirvió para dar voz a víctimas para quienes rememorar el pasado en primera persona sigue siendo demasiado doloroso. Hay, por ejemplo, un microrrelato sobre el caso “Hogar de Belén” en el que se abordan las violencias y abusos sufridos durante siete años por los hermanos Ramírez, quienes entonces tenían dos, cuatro y cinco años, en un hogar de menores que dependía del arzobispado de Banfield y al que los llevaron luego de que las fuerzas de seguridad asesinaran a su madre, Vicenta Orrego Meza, mientras su padre, Julio Ramírez, estaba preso por su militancia política. En el juicio oral, que aún no comenzó, se juzgarán delitos contra nueve víctimas y habrá trece imputados por apropiación y abuso sexual de menores de edad, así como por el homicidio de sus padres. El texto del microrrelato se hizo en base a la reconstrucción lograda en la instrucción de la causa y con el consentimiento de los hermanos Ramírez, que aceptaron el pasaje narrativo del guión a la primera persona.

La intención oficial es que el proyecto Juicios de Lesa Humanidad siga creciendo. Se espera que, de aquí a fin de año, el sitio no sólo incluya los juicios en desarrollo sino también todos los que se completaron desde el regreso a la democracia y todos los que tienen confirmación de inicio en el futuro. Un trabajo aún más minucioso que el hecho hasta ahora, e igual de necesario.

Facundo Fernández Barrio

Periodista y candidato a Doctor en Historia por la Universidad de Buenos Aires, donde investiga sobre la represión estatal en el pasado reciente argentino.

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