Saltar a contenido principal

Revista Haroldo

Diálogo con el pasado y el presente

05/03/2023

10 años de la muerte de Hugo Chávez

Con su cañón de futuro

La fulgurante irrupción de Hugo Chávez en el  escenario político continental renovó el pensamiento revolucionario latinoamericano y le dio un vigor difícil de imaginar antes de su aparición. Impetuoso, irreverente, locuaz hasta lo indecible, su muerte interrumpió tempranamente la sinergia entre el proceso político y su líder, pero sembró al mismo tiempo semillas que, a pesar de la incertidumbre, todavía sostienen al proceso bolivariano de pie y peleando.

“Los hombres como tú, libertador, no mueren, 
sino que cierran los ojos y se quedan velando”. 
Del escritor y poeta guatemalteco 
Miguel Ángel Asturias.

- Me gustaría que me recordaran para siempre fiel.
En un compilado de entrevistas con el canal Noticias Uno, de Colombia, el entonces presidente de Venezuela Hugo Rafael Chávez Frías por momentos se ríe, toca el cuatro, canta, frunce el ceño y, también, se enoja. Cuando pronuncia aquella frase sobre cómo le gustaría que lo recordase el pueblo venezolano mira hacia abajo, a un costado y no se demora en responder. “Sobre todo fiel”, aclara. Era 2002 y hacía pocos días políticos opositores y empresariales en complicidad con Estados Unidos y un sector de las Fuerzas Armadas habían intentado destituirlo. El hombre que agitó la política regional e internacional y reavivó las ideas antiimperialistas y de unión regional, dedicó cuerpo y cabeza “para que se eternice en el poder el pueblo”. A diez años de su partida física, la memoria, la vigencia y las claves para honrar su legado en la voz de militantes, dirigentes y pensadorxs venezolanxs.

"Al rumor de clarines guerreros / Ocurre el blindado, ocurre veloz / Con celosos Dragones de Acero / Que guardan la Patria que el cielo nos dio / Patria, Patria, Patria querida / Tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol / Patria, Patria tuya es mi vida / Tuya es mi alma, tuyo es mi amor". El 8 de diciembre de 2012, en su última aparición pública, Chávez entonó el himno del Batallón Blindado “Bravos de Apure”, de Venezuela. Como un presagio de lo que vendría, cantó a su pueblo y a la tierra que lo vio nacer y se despidió.

 Hugo Chávez y Fidel Castro, presidentes de Venezuela y Cuba, promotores de la integración regional.

El día de su partida 
El encargado de dar la noticia ante las cámaras fue el entonces vicepresidente Nicolás Maduro. Chávez falleció, a los 58 años, el 5 de marzo de 2013 a las 16.25 de la tarde en el Hospital Militar de Caracas, al cabo de dos años de luchar contra un cáncer. Al día siguiente, los medios del mundo retrataron la noticia. De perfil mirando al cielo, con boina roja y traje de militar, en un gesto pensativo con la mano en la barbilla, con el ceño fruncido, con el puño en alto y una sonrisa, con los dedos de las manos entrelazadas para sostener un micrófono mirando al cielo bajo la lluvia en su última aparición en un acto público, que fue el cierre de campaña que lo había consagrado una vez más presidente.

“Hasta siempre, comandante”, tituló el diario cubano Granma. “El caudillo se calla”, fue la frase que eligió el diario español El Periódico, en una alusión implícita al altercado entre Chávez y el rey Juan Carlos I, que le pegó un grito ya cansado de escucharlo durante la XVII Cumbre Iberoamericana, en Santiago de Chile.

Es difícil en la actualidad hablar (o escribir) sobre Chávez y el chavismo. Los años, el bloqueo impuesto y la crisis en la que se vio sumida
Venezuela desde su fallecimiento dieron hilo para que los sectores detractores pudieran tejer ideas que asocian al país y al movimiento con conceptos vinculados a lo negativo. “La peste”, le llaman algunos. “Un encantador de serpientes”, lo definió Nelson Mezerhane, expresidente del Banco Federal de Venezuela, en el documental “Malditos”, de Jorge Lanata.

“Con Chávez descubrimos que la política no era ese espacio oscuro y sucio al que no debíamos entrar porque nos corrompíamos. Él nos demostró que como pueblo debemos hacer política revolucionaria para que el sueño de un mundo más justo y bueno no sea solo un sueño, sea una realidad que solo se puede construir con el protagonismo y organización del pueblo”, dice la militante del Frente Cultural de Izquierda y la Unión Comunera, Tamayba Lara. La también investigadora social feminista habló desde la comuna 5 de marzo Comandante Eterno, ubicada en Caracas, instancia de autogobierno impulsada durante la segunda presidencia de Chávez.

La defensa de ese legado tiene su correlato en el ámbito internacional desde las células dispersas por el mundo de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). El reto, contó la responsable de la JPSUV, en Argentina, Jennifer Mujica, se da sobre todo desde el incremento de sanciones por parte de Estados Unidos: "Se trata de garantizar que llegue de forma efectiva el mensaje sobre la situación de bloqueo contra nuestro país". Para ello, crean comités de solidaridad, hacen articulaciones con partidos políticos, actos, intercambios culturales y sociales, como una apuesta a la diplomacia de los pueblos por la que Chávez tanto bregó.

4F: Por ahora 

El niño pobre y curioso de Sabaneta, Barinas, hijo de profesores campesinos, que vendió frutas desde los 9 años para ayudar a su familia, soñó con ser pintor y beisbolista, pero devino en militar e irrumpió con un golpe insurgente en la política venezolana y, también, de América Latina y el Caribe. Chávez llevaba consigo atado al cuello un escapulario centenario de su abuelo revolucionario, sus armas y unos 20 años de reuniones clandestinas en el Ejército cuando tuvo su primera aparición pública.

- Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la Ciudad capital, dijo ante las cámaras antes de quedar detenido por dos años.

Chávez entró a la academia militar en 1975, a los 17 años, de donde se graduó como subteniente. Pero su carrera trascendió las fronteras de lo que ese espacio ofreció. “Yo pertenezco a la estirpe de los soldados revolucionarios”, afirmó, vehemente, en una entrevista para la serie documental Presidentes Latinoamericanos, de canal Encuentro. Simón Bolívar, José Antonio Sucre, José de San Martín y Zamora, se convirtieron en sus referentes y padres políticos. Junto con Marx, Lenin, Mao y Clausewitz, entre otros teóricos, le aportaron las bases para constituirse él mismo en un intelectual de estos tiempos.

Con esas bases, en 1982, dentro de la academia fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR 200) con el que se organizó para la toma fallida del poder, en 1992, contra el presidente Carlos Andrés Pérez. Su convicción estaba en que la Constitución venezolana ya era un texto “moribundo” y que eran necesarias trasformaciones democráticas. Unos años antes, en 1989, el Caracazo ya había dado la señal de que el pueblo ya no estaba dispuesto a soportar medidas económicas que lo empobreciera todavía más.

- Para nosotros son unos héroes porque lograron despertar en el pueblo eso que estaba así, como dormido, como guardadito en una gaveta, dijo ante la cámara una señora de pelo corto con vestido de flores azules y celestes parte de la multitud que reclamaba su salida de la prisión. El registro es del documental Golpe de Estado en Venezuela 1992 - Soldados en Rebelión.

La vida de Chávez no cabe en algunos caracteres. Podía hablar horas sin un discurso escrito, daba igual si era ante la Asamblea de las Naciones Unidas, en su programa de televisión Aló Presidente, en la Cumbre del No al ALCA o en una entrevista, que podía frenar por unos segundos para tomarse un cafecito. Bailaba, cantaba y jugaba al béisbol, al tiempo que dejaba plantada la semilla de un plan nacional y un proyecto latinoamericano de integración regional con frases que hicieron mella en la memoria. “Huela a azufre”, dijo sin fpudor ante sus pares en la ONU, sobre el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush. “¡Alca-Alca-Alcarajo!”, arengó en la contra cumbre de la OEA, la Cumbre de los Pueblos, en Mar del Plata, en la que se rechazó la puesta en marcha de una alianza neoliberal en el continente.

Su promesa de hacerlo –confesó en 1992 al escritor Gabriel García Márquez- la había hecho junto con los soldados rebeldes con los que se había formado, con la jura reversionada de Simón Bolivar: “Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.

El MBR 200 derivó en el Movimiento V República que lo llevó a la presidencia en 1998 y, más tarde, confluyó en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). 

Hugo Rafael Chávez Frías, presidente de Venezuela desde 1999 hasta su fallecimiento en 2013.



Chávez y el plan para que el pueblo llegue al poder
- Mi sueño ya no es mío, yo no me pertenezco. No soy dueño de mí. Ahora, yo sí tengo un plan para que se eternice en el poder el pueblo, le dijo a Daniel Filmus en la entrevista para Encuentro, en 2009.

Ese mismo día, Chávez sintetizó los ejes de lo que dio por llamar Socialismo del Siglo XXI. Un socialismo nuestro e indoamericano que no debe ser “copia ni calco, sino creación heroica”. Un proyecto que a esta altura pareciera necesario repasar para refrescar la memoria, que trajo cuando se pregonaba el fin de las ideologías. Consiste en cinco frentes de batalla -fiel a su doctrina militar- contra el capitalismo: 1. Moral y espiritual, en el que la persona debe ser consciente del deber social. “Si la persona no es capaz de desprenderse de sí misma, no se es un socialista en toda su dimensión”, sentenció, mientras movía los brazos para reforzar la idea.

En segundo lugar, el político: la democracia, pero no la burguesa liberal, más que participativa, “una democracia protagónica, de autogobierno y de autogestión general”. 3. El frente económico: “Al pueblo hay que transferirle poder económico”, sostuvo y señaló el lugar del sector privado como “subordinado a un plan general, a una Constitución y a un interés general”. 4. Lo social: la sociedad de iguales, una sociedad en la que todos tengamos los mismos derechos, que se acaben las clases sociales. 5. Lo territorial: no se puede entender el tiempo sin el espacio, hay que considerar dónde estamos, en qué espacio vivimos. “Esa montaña está viva”, dijo y señaló a su alrededor. Estaban en la ladera del Cuartel de la Montaña, donde ahora descansan sus restos.

“Se trata de salvar la vida en este planeta, porque el modelo consumista, el capitalismo desarrollista que desde el norte han impuesto en el mundo, está acabando con el planeta tierra”, ya había advertido a la multitud en Mar del Plata. Entonces, era 2005, y el debate por el cambio climático todavía no llegaba a las portadas de los diarios.

Sus ideas y sus frases elocuentes, casi toda vez, fueron materializadas: en el impulso para la constitución de alianzas como la UNASUR, la
Celac y el Petrocaribe –una serie de acuerdos con las islas de la subregión para que pudieran acceder al combustible más económico-, en su solidaridad con Cuba, Haití o Bolivia y demás pueblos necesitados. También, en el ALBA-TCP, la alianza para la colaboración política, social y económica de los pueblos de la región. O, hacia adentro del país, con la escritura de una nueva Carta Magna, sobre la que se sentaron los pilares del socialismo venezolano.

Manifestantes recordaron a Hugo Chávez, a seis años de su fallecimiento. 2019. Foto: AFP 


El chavismo 
El surgimiento de un movimiento en torno a la figura de Chávez fue inevitable e irrefrenable, que se dio pese a la resistencia de él mismo, que ponía el proceso y el proyecto por sobre su figura. “El chavismo es un movimiento social y político, que surge de la crisis y la decadencia del sistema político económico venezolano en los años 90. Es la participación y la organización de las y los excluidos”, definió Lara. 

Mujica, hizo su aporte en el mismo sentido: “Una ideología, un proyecto, una doctrina que está en plena construcción, que apunta a la reducción de la desigualdad social, al empoderamiento de las clases populares, a la organización de esas mismas comunidades, a la integración latinoamericana, a la conservación de la independencia, a la soberanía como pilares fundamentales”. También, sumó, es “diversidad de creencias”, algo que ella misma vivió –a sus 18 años- en una semana en la que se hicieron fiestas de creyentes para velar por la salud del entonces presidente cuando ya estaba enfermo. Aunque él profesaba el catolicismo, desfilaron por el Palacio de
Miraflores la comunidad negra afrodescendiente con sus rituales, evangélicos y tantos más seguidores de otros credos.

El feminismo y los retos
Mucho antes de que llegara la ola verde, antes del “me too” y de lo que algunes teóriques llaman la cuarta ola del feminismo, Chávez ya se había proclamado feminista y usaba lenguaje inclusivo. “Sin la verdadera liberación de la mujer, sería imposible la liberación plena de los pueblos y soy un convencido de que un auténtico socialista debe ser también un auténtico feminista”, decía. Desde allí, promovió la inclusión social y la participación de las mujeres en la política, que quedaron plasmados en la Constitución con normativas que apuntaron a la igualdad de los géneros y al reconocimiento de las trabajadoras del hogar, primero desde el Instituto Nacional de la Mujer y, después, con la creación del Ministerio para la Mujer y la Igualdad de Género, en 2008.

“Venezuela creo que está en búsqueda y construcción de un feminismo popular”, señaló Mujica. En la Venezuela actual, contó, la mujer es figura principal de la organización social y de la organización comunitaria, pero aún existen retos que –según su visión- podrán dar respuesta las nuevas generaciones: el matrimonio igualitario y la interrupción voluntaria del embarazo, como ejes principales. También, indicó, es necesario aún “comprender el rol que tiene la mujer en un contexto de bloqueo impuesto por Estados Unidos, en donde es la principal sujeta afectada”.

La revolución socialista y el legado 
“El horizonte programático de la revolución bolivariana está en serio riesgo”, advirtió el escritor, político y ex ministro de Cultura y de Comunas, Reinaldo Iturriza. Para él, es necesario “volver a Chávez”. Las razones que expuso sobre la crisis son múltiples, entre ellas, está el impacto que generó en el seno del chavismo la desaparición física; la manera como se expresa la lucha de clases a lo interno del movimiento y las decisiones adoptadas por el liderazgo para hacer frente a las agresiones imperialistas, particularmente en el campo económico.

Una sensación que circula en el ambiente actual, dijo, es que “en algún punto, la política dejó de traducir las aspiraciones de las mayorías populares”. Por eso, para Iturriza, la respuesta está en “actualizar” el legado, para no “permitir que se convierta en una pieza de museo”.
La clave, la precisó, en tres ideas fuerza para reivindicar el legado de Chávez: la manera de hacer política en el país “poniendo seriamente en entredicho la lógica de la representación y proponiendo su superación por la participación protagónica de las mayorías populares”; la distribución de la renta y el planteo de “transformar una base económica subordinada y dependiente”; y, por último, la idea de que “el país venezolano tiene que concebirse formando parte de la gran nación latinoamericana y caribeña”.

“El comandante Chávez nos pensaba como pueblos realmente hermanos, como pueblos que realmente sienten el dolor, la injusticia, la pobreza o el desastre ambiental de otros pueblos”, dijo Mujica. Pensamiento, alma y praxis para todas las luchas de los pueblos, son los conceptos que trajo para continuar el sendero político que Chávez forjó bajo la comprensión, también, de que es posible sostener su legado más allá del lugar en el que se habite porque “la militancia va más allá de un territorio específico y atraviesa fronteras”.

Carla Perelló

Periodista feminista, especialista en política internacional latinoamericana y caribeña. Trabajó para destacados medios del continente como Marcha Noticias, Página/12 y Nodal. Publica regularmente en el portal El Destape.

Compartir

Te puede interesar

El poder de la palabra

El poder de la palabra

Por Daniel Rafecas

Constelaciones subte

Constelaciones subte

Por Evangelina Margiolakis

Me verás volver

Me verás volver

Por María Campiglia